Centro de Meditación Budista Tibetano
"Phuntzok Choling"

 

 

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Cómo lograr la Paz Interna
Adaptación de la traducción de la enseñanza brindada por el Lama Khenpo Phuntzok Tenzin Rimpoche el viernes 13 de agosto del 2004 en la Ciudad de Buenos Aires
La condición común a los seres es que todos buscamos cierto estado de felicidad y todos buscamos la paz, y normalmente buscamos esta condición como atribuible a objetos externos nuestros, pero hoy día vamos a hablar de como buscar estos estados de calma mental y paz interna.
Todos los seres estamos en búsqueda de la felicidad, pero en esta búsqueda nos involucramos en acciones que dañan a otros seres e internamente esto tiene un impacto también hacia nosotros. Todos queremos buscar la felicidad pero desconocemos cómo en esa búsqueda de la felicidad nos involucramos en dar sufrimiento o causar daño a los demás.
Para poder salir del estado de sufrimiento que todos tratamos de evitar, es importante reconocer el sufrimiento, definirlo. Para el Budismo hay 3 tipos sufrimientos.
Buda Shakiamuni, el Buda histórico, fue quien a través del proceso que él hizo logro salir del estado de sufrimiento hasta alcanzar el estado de iluminación. El desarrolló una técnica para lograr cultivar estados de paz interna, por eso se habla del Budismo como una tecnología interna. El trato de buscar la forma de trasmitir esta  experiencia y no solo referirse a los logros que en el camino se van adquiriendo como el tener poderes superiores y hacer milagros, sino que él trato de demostrar el camino y que los demás puedan tener acceso a la técnica de  cómo salir del sufrimiento. Y esta enseñanza él la trasmitió a través de lo que se conoce como las Cuatro Nobles Verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, la cesación del sufrimiento y el camino que conduce a la cesación del sufrimiento.
Entonces lo que el Buda Shakiamuni mostró fue basado en su propio proceso, en su propia experiencia de este camino de liberación del sufrimiento y lograr la iluminación. El Budismo, en ese sentido, es un camino de experiencia personal. El Buda muestra, enseña, lo que a él le sirvió, pero el proceso tiene que ser realizado por cada uno, por eso les dice el Lama que él también puede hablar desde su propia experiencia.
Entonces cuando queremos analizar qué es lo que es el sufrimiento, también tenemos que basaron en nuestra propia experiencia que hemos tenido en relación a esto. Y cada uno de nosotros ha tenido experiencia de este primer tipo de sufrimiento que se llama EL SUFRIMIENTO DEL CAMBIO. Lo experimentamos cuando los momentos de felicidad inevitablemente cambian y llegan momentos de insatisfacción o tristeza. Es como la imposibilidad de poder hacer que un momento grato, o una persona, o una relación permanezca. Este tipo de sufrimiento es fácilmente reconocible por todos nosotros.
El otro tipo de sufrimiento se llama EL SUFRIMIENTO DEL SUFRIMIENTO, más objetivo y medible, sería el sufrimiento físico por ejemplo, de un dolor, de una enfermedad, también fácilmente reconocible.
El tercer tipo de sufrimiento que hay en el Budismo es un tipo no reconocible tan fácilmente, es un tipo de sufrimiento más sutil y que esta presente, impregna toda la existencia, todos los momentos, mismo en los que creemos que estamos en un momento de felicidad profunda. En cada condición de la existencia esta presente este sufrimiento por el hecho solo de existir. Este tipo de sufrimiento se llama EL SUFRIMIENTO QUE TODO LO PENETRA, y se conoce en el fondo como la ignorancia. La ignorancia es la raíz de este sufrimiento.
La raíz del sufrimiento es la ignorancia y esta ignorancia esta compuesta por el deseo, el apego o el aferramiento que viene conjuntamente con el surgimiento de las emociones aflictivas. Esta ignorancia es como el equivoco de ir buscando la felicidad, pero en esa búsqueda de la felicidad en objetos externos inevitablemente nos aferramos a ellos, desarrollamos apego y, derivado a eso, las emociones aflictivas asociadas.
Este sufrimiento sutil causado por la ignorancia es como una enfermedad crónica que uno lleva que ya esta tan acostumbrado a llevarla que ni siquiera la siente, ya no le causa un dolor especial ni una incomodidad especial. Entonces por eso es tan difícil de reconocer, por eso es como que no entendemos cómo es que, en esta búsqueda de la felicidad, nos involucramos en situaciones que inevitablemente conllevan tristeza y sufrimiento o insatisfacción. Entonces lo que hace el meditante  es que a través de la meditación lograr hacer un proceso de reconocer este tipo de sufrimiento sutil cuya causa es la ignorancia. Lo que hace a través de la meditación es hacer conciente este tipo de ignorancia, y de esa forma, liberarse de apego, aferramiento y deseo, que sería el origen del sufrimiento. De ahí surge, en contraposición de la ignorancia, la sabiduría que libera del sufrimiento.
La raíz del Samsara o de la existencia condicionada, tiene su origen en esta actitud de aferramiento o de apego excesivo, aferramiento y apego al sí mismo, en el sentido de darle una excesiva importancia o darle una excesiva identidad al sí mismo, y de ahí deriva todo el apego que damos a la propia existencia.
Se dice que una parte del sufrimiento tiene que ver con este aferramiento al ego o al sí mismo y de allí derivan la causa de la insatisfacción de la vida y el Samsara. Y muchas de las meditaciones budistas están dedicadas a analizar y a buscar si efectivamente existe un ego, si existe un sí mismo al cual nosotros le destinamos tanta energía, atención y cuidado. En las meditaciones se busca dónde esta, dónde reside el ego y lo buscamos, por ejemplo, si esta ubicado, si lo podemos localizar en alguna parte de nuestro cuerpo, en algún órgano, si esta en nuestro corazón, en nuestra mente, y hacemos toda una meditación que se llama analítica para ir como desmenuzando donde pudiese estar, buscando desde la coronilla hasta los dedos del pie, dónde podría residir este ego.
Y entonces se llega a la conclusión, a la realización, de que el ego como un sí mismo estable, existente permanente no es tal y a través de la realización de esta no existencia del ego es que se suelta, se afloja el aferramiento que normalmente desarrollamos hacia nosotros mismos, y de esa forma entonces también vamos trascendiendo esta división entre la cual normalmente nos movemos que es esta mente dual que divide o nos separa a nosotros del resto.
En el Budismo la meditación esta enfocada para a través de la meditación poder realizar la no existencia del ego en el sentido de que no hay una identidad estable, permanente, con la cual uno pueda identificarse; y al hacer esa realización es que entonces se produce esta liberación, este soltar del sufrimiento. Y al contrario, cuando se le atribuye una excesiva identidad al sí mismo y al ego, como si efectivamente existiese, es donde comienza a generarse el dolor, la insatisfacción y el sufrimiento.
Al realizar esta no existencia del sí mismo o del ego, surge derivado el amor y la compasión por los demás seres, al entender que ellos, atrapados en esta confusión o ignorancia, continúan buscando la felicidad en esta autosatisfacción del ego o del aferrarse y darle excesiva existencia o identidad al ego. Este es el sentido que tiene la compasión Budista, entender, ver el sufrimiento que tienen los demás seres. Y cuando la persona realiza esta resistencia al ego, suelta el apego, suelta el aferramiento, entonces recién está en condiciones de realmente amar a los otros seres, que es distinto al “amor corriente” donde en el trasfondo hay, más que nada, una satisfacción a sí mismo. Acá realmente hay un volcamiento, un compromiso con la otra persona.
La base del AMOR y de la COMPASION es el vínculo afectivo, a lo que el Lama llama “los afectos”, como el vínculo afectivo verdadero que se vincula con el otro ser y no se vincula con el otro ser para obtener solamente  autosatisfacción. Cuando uno entonces logra relacionarse de esa forma es que efectivamente puede amar a su pareja, a sus amigos, a sus padres, y eso es lo que se llama un amor libre de ilusión. De lo contrario, es un amor que esta teñido por la ignorancia de la autosatisfacción del ego, y este tipo de amor entonces, dura poco.
Es a través de este proceso de ir soltando el aferramiento, el apego, cuando vamos desarrollando este estado de paz interna, porque al cultivar este estado desde nuestra propia fuente, desde nuestro propio origen, la realidad con la que nos relacionamos e interactuamos se va percibiendo de una manera más calmada, más tranquila, más pacificada, aun cuando las condiciones externas sean hostiles, sean difíciles. Al nosotros tener o cultivar un estado de paz interna vamos PURIFICANDO NUESTRA PERCEPCION, nuestros pensamientos, vamos pudiendo hacer que desaparezcan nuestras emociones aflictivas.
Normalmente se nos entrena en las habilidades, los conocimientos externos, entonces podemos construir puentes, ser buenos ingenieros, y desarrollamos toda una serie de tecnología externa volcada hacia el mundo de afuera. Pero pocas veces se nos enseña como lidiar con los estados internos y, con lo que se llama en el Budismo, LOS CINCO VENENOS, que son el deseo, la ira, la ignorancia, el deseo y el orgullo.
Dentro del Budismo existen diferentes caminos, diferentes técnicas para poder manejarnos con estos estados mentales internos negativos como serían las emociones aflictivas. Dentro de lo que es el Budismo Tibetano o el Budismo Vajrayano Tántrico no se toman las emociones aflictivas ni se ponen en la basura como si uno pudiera sacárselas o reprimirlas, lo que se hace es mirar, reconocer la esencia de esa emoción aflictiva o ese veneno y reconocer que esa esencia es la misma que la esencia de la sabiduría. Es este sentido, en el Tantra, no hay nada que abandonar ni nada de que aferrarse, sino que todo se transforma o se integra tal cual es.
El énfasis de la práctica budista esta dado en desarrollar técnicas internas de control de nuestras emociones aflictivas y en vez de matar a nuestro “enemigo externo”, matar a nuestro “enemigo interno”. Si pensamos en todas las personas que serían nuestros “enemigos” es imposible que nosotros los hagamos desaparecer o les demos muerte, la acción de deshacernos de uno de ellos va a generar muchos nuevos enemigos, entonces es mucho más fácil trabajar con las propias causas que nos hacen generar enemigos como y , como se llama en el Budismo, dar muerte a nuestro enemigo interno. Si yo logro pacificar mi ira, entonces ya no hay enemigos producto de esa ira a través de la cual me involucre en esas acciones.
La forma de abordar las emociones aflictivas o el enemigo interno, supongamos la ira, es tratar de ver, analizar qué esencia tiene; si realmente esta ira que nos desborda, que nos maneja, que nos hace tener problemas con las demás personas, tiene alguna esencia, tiene alguna existencia que le otorga tanto poder como para manejarnos de esa forma. Y entonces a través de la sabiduría uno logra traspasar o desactivar ese mecanismo que tiene la emoción aflictiva en nosotros. Vamos a encontrar que carece de una esencia, que reside en algún lado de nosotros y a través de la sabiduría uno logra traspasar la existencia que le damos, o la identidad que le damos a la emoción y por ende le quitamos el poder que tiene en nosotros.
Una mente libre de emociones aflictivas permite generar un amor auténtico y de esa forma poder realmente amar a otras personas. El Lama pone el ejemplo de la película “Una mente brillante” donde el amor de la esposa trascendía la enfermedad del esposo, trascendía esa condición enferma del esposo. La esposa estaba más allá del propio beneficio que pudiese obtener estando al lado de esta persona. Esta es una forma de amor puro que esta libre de ilusión.
Otro aspecto a considerar cuando se piensa dónde esta el origen del sufrimiento, es la resistencia que uno pone a un principio muy importante que es la IMPERMANENCIA. Todas las cosas y todas las relaciones existen una en co-dependencia de la otra. No hay algo que pueda mantenerse estable en el tiempo, ni cosas materiales, ni las relaciones, por muy puro que suceda en ese momento. Entonces, negar el principio de la impermanencia, de que las cosas van cambiando porque estamos compuestos de existencia interdependiente, donde todo va en dependencia de otra cosa para que surja, por lo tanto todo es un continuo cambio, negarse a eso, resistirse a eso, como el tener que envejecer, el deteriorarse físicamente, causa mucho sufrimiento.
En los tiempos modernos se da esto de darle mucha importancia a este amor artificial, a este amor ilusorio entonces tratamos de mantenernos bellos, atractivos, nos maquillamos, nos preocupamos muchos en tener ropa atractiva y así entre hombres y mujeres nos involucramos en este juego de darnos ilusión uno a otro, nos involucramos en esta dimensión de lo ilusorio, en el amor como superficial. El amor verdadero esta mucho más allá de las apariencias, traspasa el maquillaje y la ropa bonita.
Cuando entramos en este tipo de relaciones superficiales, de forma, también empezamos a alimentar el ego y empezamos a reforzarlo y a identificarnos en forma excesiva con este ego, y ahí empezamos nuevamente en esta rueda de sufrimiento e insatisfacción y estamos siempre prisioneros de este juego del ego. Lo que hacemos en la meditación entonces es trascender esta fijación egótica y superar esta DUALIDAD que nos engaña y nos hace ver la realidad dividida entre nosotros y los demás, porque allí esta la fuente y el origen del sufrimiento. Cuando se trasciende esta separación entre nosotros y los demás se disuelven las proyecciones mentales en lo que se llama LA NATURALEZA DE LA MENTE, y ahí viene lo que es la realización de la naturaleza de la mente que es ese estado de paz permanente, duradera y absoluta.
El retiro de este fin de semana que se llama MAHAMUDRA es un tipo de meditación propio del Budismo Tántrico que tiene su origen en la India. Sus técnicas centrales son la práctica de calma mental de Shamta y la práctica de lo que se llama la visión interna o la sabiduría que todo lo penetra, que es el Vipasana. Esta práctica de Mahamudra constituye una de las prácticas meditativas más elevadas. Maha significa “gran” y Mahamudra significa “el gran sello”. Esta práctica lo que produce es el develamiento de la naturaleza de la mente que es pacífica cuando esta libre de la dualidad y ha trascendido las emociones aflictivas. Se dice que el Mahamudra es como cuando uno va volando y despega de la tierra y traspasa la capa de las nubes y llega al espacio infinito, al cielo azul, que esta libre de nubes. Se hace analogía de las nubes como emociones aflictivas o la mente dual.  La meditación Mahamudra nos lleva a tomar contacto con ese espacio infinito que es la naturaleza de la mente.
Mahamudra es una práctica de yoga interno, un yoga mental, tiene su origen en un linaje de maestros que proviene de la India. El que origino este linaje es Tilota, de ahí paso a Naropa y con Marpa paso al Tibet y el principal discípulo de Marpa fue Milarepa quien a través de esta práctica de Mahamudra logro la liberación del sufrimiento y la iluminación. Por eso el Lama dice que uno no saca mucho con solamente escuchar enseñanzas y desarrollar un gran conocimiento a través de la lectura y del intelecto, de saber como salir del sufrimiento, sino que necesariamente tiene que realizar esta experiencia a través de la meditación, internalizarla. La combinación de estos dos aspectos es lo que lleva a la iluminación última. Esa es la forma en que lo hizo Milarepa. Milarepa fue un yogui practicante que recibió pocas pero profundas enseñanzas de su maestro y llevo adelante su practica meditativa en solitario en las cuevas de los Himalaya, y a través de esta intensa practica meditativa del Mahamudra logró este estado de iluminación, por eso él decía “Yo estoy libre de todo sufrimiento”.
La práctica meditativa lleva a purificar la mente en sentido de purificar los productos de la mente, los pensamientos que se van a desarrollar, y cultivar pensamientos positivos y que estos se concreten en acciones positivas que nos traigan felicidad. De lo contrario, una mente afligida por las emociones aflictivas, dualizada, diferenciada ella de los demás, va a generar pensamientos aversivos hacia los que ella considere sus enemigos y esto deriva en acciones negativas lo que la lleva a involucrarse en esta rueda de sufrimiento.