La condición común a
los seres es que todos buscamos cierto estado de felicidad y todos
buscamos la paz, y normalmente buscamos esta condición como atribuible a
objetos externos nuestros, pero hoy día vamos a hablar de como buscar
estos estados de calma mental y paz interna.
Todos los seres estamos
en búsqueda de la felicidad, pero en esta búsqueda nos involucramos en
acciones que dañan a otros seres e internamente esto tiene un impacto
también hacia nosotros. Todos queremos buscar la felicidad pero
desconocemos cómo en esa búsqueda de la felicidad nos involucramos en
dar sufrimiento o causar daño a los demás.
Para poder salir del
estado de sufrimiento que todos tratamos de evitar, es importante
reconocer el sufrimiento, definirlo. Para el Budismo hay 3 tipos
sufrimientos.
Buda Shakiamuni, el
Buda histórico, fue quien a través del proceso que él hizo logro salir
del estado de sufrimiento hasta alcanzar el estado de iluminación. El
desarrolló una técnica para lograr cultivar estados de paz interna, por
eso se habla del Budismo como una tecnología interna. El trato de buscar
la forma de trasmitir esta
experiencia y no solo referirse a los logros que en el camino se van
adquiriendo como el tener poderes superiores y hacer milagros, sino que
él trato de demostrar el camino y que los demás puedan tener acceso a la
técnica de cómo salir del
sufrimiento. Y esta enseñanza él la trasmitió a través de lo que se
conoce como las Cuatro Nobles Verdades: el sufrimiento, el origen del
sufrimiento, la cesación del sufrimiento y el camino que conduce a la
cesación del sufrimiento.
Entonces lo que el Buda
Shakiamuni mostró fue basado en su propio proceso, en su propia
experiencia de este camino de liberación del sufrimiento y lograr la
iluminación. El Budismo, en ese sentido, es un camino de experiencia
personal. El Buda muestra, enseña, lo que a él le sirvió, pero el
proceso tiene que ser realizado por cada uno, por eso les dice el Lama
que él también puede hablar desde su propia experiencia.
Entonces cuando
queremos analizar qué es lo que es el sufrimiento, también tenemos que
basaron en nuestra propia experiencia que hemos tenido en relación a
esto. Y cada uno de nosotros ha tenido experiencia de este primer tipo
de sufrimiento que se llama EL SUFRIMIENTO DEL CAMBIO. Lo experimentamos
cuando los momentos de felicidad inevitablemente cambian y llegan
momentos de insatisfacción o tristeza. Es como la imposibilidad de poder
hacer que un momento grato, o una persona, o una relación permanezca.
Este tipo de sufrimiento es fácilmente reconocible por todos nosotros.
El otro tipo de
sufrimiento se llama EL SUFRIMIENTO DEL SUFRIMIENTO, más objetivo y
medible, sería el sufrimiento físico por ejemplo, de un dolor, de una
enfermedad, también fácilmente reconocible.
El tercer tipo de
sufrimiento que hay en el Budismo es un tipo no reconocible tan
fácilmente, es un tipo de sufrimiento más sutil y que esta presente,
impregna toda la existencia, todos los momentos, mismo en los que
creemos que estamos en un momento de felicidad profunda. En cada
condición de la existencia esta presente este sufrimiento por el hecho
solo de existir. Este tipo de sufrimiento se llama EL SUFRIMIENTO QUE
TODO LO PENETRA, y se conoce en el fondo como la ignorancia. La
ignorancia es la raíz de este sufrimiento.
La raíz del sufrimiento
es la ignorancia y esta ignorancia esta compuesta por el deseo, el apego
o el aferramiento que viene conjuntamente con el surgimiento de las
emociones aflictivas. Esta ignorancia es como el equivoco de ir buscando
la felicidad, pero en esa búsqueda de la felicidad en objetos externos
inevitablemente nos aferramos a ellos, desarrollamos apego y, derivado a
eso, las emociones aflictivas asociadas.
Este sufrimiento sutil
causado por la ignorancia es como una enfermedad crónica que uno lleva
que ya esta tan acostumbrado a llevarla que ni siquiera la siente, ya no
le causa un dolor especial ni una incomodidad especial. Entonces por eso
es tan difícil de reconocer, por eso es como que no entendemos cómo es
que, en esta búsqueda de la felicidad, nos involucramos en situaciones
que inevitablemente conllevan tristeza y sufrimiento o insatisfacción.
Entonces lo que hace el meditante
es que a través de la meditación lograr hacer un proceso de
reconocer este tipo de sufrimiento sutil cuya causa es la ignorancia. Lo
que hace a través de la meditación es hacer conciente este tipo de
ignorancia, y de esa forma, liberarse de apego, aferramiento y deseo,
que sería el origen del sufrimiento. De ahí surge, en contraposición de
la ignorancia, la sabiduría que libera del sufrimiento.
La raíz del Samsara o
de la existencia condicionada, tiene su origen en esta actitud de
aferramiento o de apego excesivo, aferramiento y apego al sí mismo, en
el sentido de darle una excesiva importancia o darle una excesiva
identidad al sí mismo, y de ahí deriva todo el apego que damos a la
propia existencia.
Se dice que una parte
del sufrimiento tiene que ver con este aferramiento al ego o al sí mismo
y de allí derivan la causa de la insatisfacción de la vida y el Samsara.
Y muchas de las meditaciones budistas están dedicadas a analizar y a
buscar si efectivamente existe un ego, si existe un sí mismo al cual
nosotros le destinamos tanta energía, atención y cuidado. En las
meditaciones se busca dónde esta, dónde reside el ego y lo buscamos, por
ejemplo, si esta ubicado, si lo podemos localizar en alguna parte de
nuestro cuerpo, en algún órgano, si esta en nuestro corazón, en nuestra
mente, y hacemos toda una meditación que se llama analítica para ir como
desmenuzando donde pudiese estar, buscando desde la coronilla hasta los
dedos del pie, dónde podría residir este ego.
Y entonces se llega a
la conclusión, a la realización, de que el ego como un sí mismo estable,
existente permanente no es tal y a través de la realización de esta no
existencia del ego es que se suelta, se afloja el aferramiento que
normalmente desarrollamos hacia nosotros mismos, y de esa forma entonces
también vamos trascendiendo esta división entre la cual normalmente nos
movemos que es esta mente dual que divide o nos separa a nosotros del
resto.
En el Budismo la
meditación esta enfocada para a través de la meditación poder realizar
la no existencia del ego en el sentido de que no hay una identidad
estable, permanente, con la cual uno pueda identificarse; y al hacer esa
realización es que entonces se produce esta liberación, este soltar del
sufrimiento. Y al contrario, cuando se le atribuye una excesiva
identidad al sí mismo y al ego, como si efectivamente existiese, es
donde comienza a generarse el dolor, la insatisfacción y el sufrimiento.
Al realizar esta no
existencia del sí mismo o del ego, surge derivado el amor y la compasión
por los demás seres, al entender que ellos, atrapados en esta confusión
o ignorancia, continúan buscando la felicidad en esta autosatisfacción
del ego o del aferrarse y darle excesiva existencia o identidad al ego.
Este es el sentido que tiene la compasión Budista, entender, ver el
sufrimiento que tienen los demás seres. Y cuando la persona realiza esta
resistencia al ego, suelta el apego, suelta el aferramiento, entonces
recién está en condiciones de realmente amar a los otros seres, que es
distinto al “amor corriente” donde en el trasfondo hay, más que nada,
una satisfacción a sí mismo. Acá realmente hay un volcamiento, un
compromiso con la otra persona.
La base del AMOR y de
la COMPASION es el vínculo afectivo, a lo que el Lama llama “los afectos”,
como el vínculo afectivo verdadero que se vincula con el otro ser y no
se vincula con el otro ser para obtener solamente
autosatisfacción. Cuando uno entonces logra relacionarse de esa
forma es que efectivamente puede amar a su pareja, a sus amigos, a sus
padres, y eso es lo que se llama un amor libre de ilusión. De lo
contrario, es un amor que esta teñido por la ignorancia de la
autosatisfacción del ego, y este tipo de amor entonces, dura poco.
Es a través de este
proceso de ir soltando el aferramiento, el apego, cuando vamos
desarrollando este estado de paz interna, porque al cultivar este estado
desde nuestra propia fuente, desde nuestro propio origen, la realidad
con la que nos relacionamos e interactuamos se va percibiendo de una
manera más calmada, más tranquila, más pacificada, aun cuando las
condiciones externas sean hostiles, sean difíciles. Al nosotros tener o
cultivar un estado de paz interna vamos PURIFICANDO NUESTRA PERCEPCION,
nuestros pensamientos, vamos pudiendo hacer que desaparezcan nuestras
emociones aflictivas.
Normalmente se nos
entrena en las habilidades, los conocimientos externos, entonces podemos
construir puentes, ser buenos ingenieros, y desarrollamos toda una serie
de tecnología externa volcada hacia el mundo de afuera. Pero pocas veces
se nos enseña como lidiar con los estados internos y, con lo que se
llama en el Budismo, LOS CINCO VENENOS, que son el deseo, la ira, la
ignorancia, el deseo y el orgullo.
Dentro del Budismo
existen diferentes caminos, diferentes técnicas para poder manejarnos
con estos estados mentales internos negativos como serían las emociones
aflictivas. Dentro de lo que es el Budismo Tibetano o el Budismo
Vajrayano Tántrico no se toman las emociones aflictivas ni se ponen en
la basura como si uno pudiera sacárselas o reprimirlas, lo que se hace
es mirar, reconocer la esencia de esa emoción aflictiva o ese veneno y
reconocer que esa esencia es la misma que la esencia de la sabiduría. Es
este sentido, en el Tantra, no hay nada que abandonar ni nada de que
aferrarse, sino que todo se transforma o se integra tal cual es.
El énfasis de la
práctica budista esta dado en desarrollar técnicas internas de control
de nuestras emociones aflictivas y en vez de matar a nuestro “enemigo
externo”, matar a nuestro “enemigo interno”. Si pensamos en todas las
personas que serían nuestros “enemigos” es imposible que nosotros los
hagamos desaparecer o les demos muerte, la acción de deshacernos de uno
de ellos va a generar muchos nuevos enemigos, entonces es mucho más
fácil trabajar con las propias causas que nos hacen generar enemigos
como y , como se llama en el Budismo, dar muerte a nuestro enemigo
interno. Si yo logro pacificar mi ira, entonces ya no hay enemigos
producto de esa ira a través de la cual me involucre en esas acciones.
La forma de abordar las
emociones aflictivas o el enemigo interno, supongamos la ira, es tratar
de ver, analizar qué esencia tiene; si realmente esta ira que nos
desborda, que nos maneja, que nos hace tener problemas con las demás
personas, tiene alguna esencia, tiene alguna existencia que le otorga
tanto poder como para manejarnos de esa forma. Y entonces a través de la
sabiduría uno logra traspasar o desactivar ese mecanismo que tiene la
emoción aflictiva en nosotros. Vamos a encontrar que carece de una
esencia, que reside en algún lado de nosotros y a través de la sabiduría
uno logra traspasar la existencia que le damos, o la identidad que le
damos a la emoción y por ende le quitamos el poder que tiene en nosotros.
Una mente libre de
emociones aflictivas permite generar un amor auténtico y de esa forma
poder realmente amar a otras personas. El Lama pone el ejemplo de la
película “Una mente brillante” donde el amor de la esposa trascendía la
enfermedad del esposo, trascendía esa condición enferma del esposo. La
esposa estaba más allá del propio beneficio que pudiese obtener estando
al lado de esta persona. Esta es una forma de amor puro que esta libre
de ilusión.
Otro aspecto a
considerar cuando se piensa dónde esta el origen del sufrimiento, es la
resistencia que uno pone a un principio muy importante que es la
IMPERMANENCIA. Todas las cosas y todas las relaciones existen una en co-dependencia
de la otra. No hay algo que pueda mantenerse estable en el tiempo, ni
cosas materiales, ni las relaciones, por muy puro que suceda en ese
momento. Entonces, negar el principio de la impermanencia, de que las
cosas van cambiando porque estamos compuestos de existencia
interdependiente, donde todo va en dependencia de otra cosa para que
surja, por lo tanto todo es un continuo cambio, negarse a eso,
resistirse a eso, como el tener que envejecer, el deteriorarse
físicamente, causa mucho sufrimiento.
En los tiempos modernos
se da esto de darle mucha importancia a este amor artificial, a este
amor ilusorio entonces tratamos de mantenernos bellos, atractivos, nos
maquillamos, nos preocupamos muchos en tener ropa atractiva y así entre
hombres y mujeres nos involucramos en este juego de darnos ilusión uno a
otro, nos involucramos en esta dimensión de lo ilusorio, en el amor como
superficial. El amor verdadero esta mucho más allá de las apariencias,
traspasa el maquillaje y la ropa bonita.
Cuando entramos en este
tipo de relaciones superficiales, de forma, también empezamos a
alimentar el ego y empezamos a reforzarlo y a identificarnos en forma
excesiva con este ego, y ahí empezamos nuevamente en esta rueda de
sufrimiento e insatisfacción y estamos siempre prisioneros de este juego
del ego. Lo que hacemos en la meditación entonces es trascender esta
fijación egótica y superar esta DUALIDAD que nos engaña y nos hace ver
la realidad dividida entre nosotros y los demás, porque allí esta la
fuente y el origen del sufrimiento. Cuando se trasciende esta separación
entre nosotros y los demás se disuelven las proyecciones mentales en lo
que se llama LA NATURALEZA DE LA MENTE, y ahí viene lo que es la
realización de la naturaleza de la mente que es ese estado de paz
permanente, duradera y absoluta.
El retiro de este fin
de semana que se llama MAHAMUDRA es un tipo de meditación propio del
Budismo Tántrico que tiene su origen en la India. Sus técnicas centrales
son la práctica de calma mental de Shamta y la práctica de lo que se
llama la visión interna o la sabiduría que todo lo penetra, que es el
Vipasana. Esta práctica de Mahamudra constituye una de las prácticas
meditativas más elevadas. Maha significa “gran” y Mahamudra significa
“el gran sello”. Esta práctica lo que produce es el develamiento de la
naturaleza de la mente que es pacífica cuando esta libre de la dualidad
y ha trascendido las emociones aflictivas. Se dice que el Mahamudra es
como cuando uno va volando y despega de la tierra y traspasa la capa de
las nubes y llega al espacio infinito, al cielo azul, que esta libre de
nubes. Se hace analogía de las nubes como emociones aflictivas o la
mente dual. La meditación
Mahamudra nos lleva a tomar contacto con ese espacio infinito que es la
naturaleza de la mente.
Mahamudra es una
práctica de yoga interno, un yoga mental, tiene su origen en un linaje
de maestros que proviene de la India. El que origino este linaje es
Tilota, de ahí paso a Naropa y con Marpa paso al Tibet y el principal
discípulo de Marpa fue Milarepa quien a través de esta práctica de
Mahamudra logro la liberación del sufrimiento y la iluminación. Por eso
el Lama dice que uno no saca mucho con solamente escuchar enseñanzas y
desarrollar un gran conocimiento a través de la lectura y del intelecto,
de saber como salir del sufrimiento, sino que necesariamente tiene que
realizar esta experiencia a través de la meditación, internalizarla. La
combinación de estos dos aspectos es lo que lleva a la iluminación
última. Esa es la forma en que lo hizo Milarepa. Milarepa fue un yogui
practicante que recibió pocas pero profundas enseñanzas de su maestro y
llevo adelante su practica meditativa en solitario en las cuevas de los
Himalaya, y a través de esta intensa practica meditativa del Mahamudra
logró este estado de iluminación, por eso él decía “Yo estoy libre de
todo sufrimiento”.
La práctica meditativa
lleva a purificar la mente en sentido de purificar los productos de la
mente, los pensamientos que se van a desarrollar, y cultivar
pensamientos positivos y que estos se concreten en acciones positivas
que nos traigan felicidad. De lo contrario, una mente afligida por las
emociones aflictivas, dualizada, diferenciada ella de los demás, va a
generar pensamientos aversivos hacia los que ella considere sus enemigos
y esto deriva en acciones negativas lo que la lleva a involucrarse en
esta rueda de sufrimiento.